¿Sientes que pasas demasiado tiempo pensando en lo que comes? ¿Te cuesta incorporar determinados alimentos, tienes miedo a que algunas comidas te sienten mal o experimentas culpa cuando no sigues las pautas que te has marcado?
Quizá hayas probado diferentes dietas, hayas buscado información sobre nutrición por tu cuenta o lleves tiempo intentando mejorar tus hábitos sin encontrar una forma de alimentarte que encaje realmente contigo.
También puede que tu situación sea diferente: tienes molestias digestivas, necesitas adaptar tu alimentación a una condición de salud, sigues una dieta vegetariana o vegana o simplemente quieres aprender a cubrir tus necesidades nutricionales sin tener que recurrir constantemente a nuevas restricciones.
En cualquiera de estas situaciones, la nutrición puede ser una herramienta importante para cuidar tu salud. Pero hay algo que a veces olvidamos: alimentarse no consiste únicamente en elegir los alimentos adecuados.
Nuestra relación con la comida también está influida por nuestra historia, nuestras emociones, nuestras experiencias, nuestro contexto y nuestras necesidades individuales.
Por eso, en nuestro departamento de nutrición clínica, Elena Gamaza y Magdalena Elia trabajan desde una perspectiva individualizada e integradora. El objetivo es ayudarte a encontrar una forma de alimentarte que cuide tu salud y tenga sentido en tu vida, sin convertir la alimentación en una fuente constante de preocupación.
¿Cuándo puede ayudarte un dietista-nutricionista?
No necesitas tener un diagnóstico ni esperar a que la alimentación se convierta en un problema importante para acudir a consulta.
Puedes necesitar acompañamiento nutricional por motivos muy diferentes: desde aprender a organizar tus comidas hasta adaptar tu alimentación a una enfermedad o trabajar dificultades relacionadas con la conducta alimentaria.
Estas son algunas de las situaciones que abordamos en nuestro departamento.
1. Cuando tienes una relación complicada con la comida
A veces, la alimentación empieza a ocupar demasiado espacio en nuestra cabeza.
Piensas constantemente en qué has comido, qué deberías comer, qué alimentos tendrías que evitar o cómo compensar determinadas comidas. Puede que sientas culpa después de comer, miedo a perder el control o dificultad para disfrutar de la comida sin analizar cada decisión.
También pueden aparecer restricciones, evitaciones o reglas alimentarias cada vez más rígidas.
En estos casos, no siempre necesitas otra dieta ni más información sobre nutrición. Puede ser más importante comprender qué está manteniendo esas dificultades y trabajar para recuperar una alimentación suficiente, variada y flexible.
El acompañamiento nutricional permite valorar tus necesidades, identificar qué patrones están interfiriendo en tu bienestar y avanzar progresivamente hacia una relación más tranquila con la comida.
2. Trastornos de la conducta alimentaria (TCA)
Los trastornos de la conducta alimentaria pueden afectar profundamente a la relación con la comida, el cuerpo y las propias necesidades.
En ocasiones, comer se convierte en una fuente de miedo, culpa, ansiedad o sensación de pérdida de control. También pueden aparecer conductas de restricción, atracones, compensación o evitación de determinados alimentos.
En nuestro departamento ofrecemos acompañamiento nutricional en procesos de recuperación de diferentes trastornos de la conducta alimentaria, entre ellos:
- Anorexia nerviosa.
- Bulimia nerviosa.
- Trastorno por atracón.
- ARFID o trastorno evitativo/restrictivo de la ingesta de alimentos.
También atendemos otras dificultades relacionadas con la conducta alimentaria, como el miedo a comer, la rigidez alimentaria, la evitación de alimentos o la preocupación excesiva por la alimentación.
La intervención se adapta a cada persona y puede coordinarse con el equipo de psicología cuando el caso lo requiere. No se trata de imponer una pauta sin tener en cuenta lo que estás viviendo, sino de acompañar el proceso de recuperación atendiendo a tus necesidades nutricionales y emocionales.
3. Problemas digestivos y patologías gastrointestinales
Cuando aparecen molestias digestivas, comer puede dejar de ser algo espontáneo.
Quizá tengas que pensar constantemente qué alimentos puedes tomar, cuáles te sientan mal o qué consecuencias puedes experimentar después de cada comida. Poco a poco, tu alimentación puede ir reduciéndose y generar cada vez más inseguridad.
Desde la nutrición clínica podemos acompañarte en situaciones como:
- Síndrome del intestino irritable.
- SIBO.
- Celiaquía.
- Enfermedad inflamatoria intestinal.
- Reflujo gastroesofágico.
- Intolerancias alimentarias.
- Otras dificultades gastrointestinales que requieran adaptación nutricional.
En estos casos, es importante diferenciar qué restricciones están justificadas por una necesidad clínica y cuáles pueden haberse incorporado por miedo a experimentar síntomas.
El objetivo es adaptar la alimentación cuando sea necesario, valorar cómo recuperar variedad y evitar restricciones innecesarias que puedan dificultar todavía más tu relación con la comida.
4. Neurodivergencia y dificultades alimentarias
La alimentación también puede presentar dificultades específicas en personas neurodivergentes.
La sensibilidad a determinadas texturas, olores, sabores o temperaturas puede hacer que algunos alimentos resulten difíciles de tolerar. También pueden influir las dificultades de planificación, la necesidad de rutinas, la selectividad alimentaria o los problemas para mantener horarios regulares de comida.
En estos casos, las recomendaciones nutricionales necesitan adaptarse a las características de cada persona.
No tiene sentido establecer objetivos alimentarios que ignoren tus necesidades sensoriales o que te exijan hacer cambios que no puedes sostener en tu día a día.
Trabajamos para encontrar estrategias realistas que permitan cuidar tu alimentación respetando tus circunstancias y evitando añadir presión o exigencias innecesarias.
5. Nutrición clínica y salud metabólica
Hay momentos en los que necesitamos adaptar nuestra alimentación por motivos relacionados con la salud metabólica o endocrina.
Puede que tengas un diagnóstico médico, estés siguiendo un tratamiento farmacológico o necesites revisar tus hábitos alimentarios para responder mejor a tus necesidades de salud.
La intervención nutricional tiene en cuenta tu situación clínica, tus objetivos y tu contexto cotidiano. No se trata de aplicar una pauta general, sino de valorar qué cambios pueden ser adecuados y cómo incorporarlos de una manera sostenible.
6. Salud de la mujer y necesidades nutricionales específicas
Las necesidades nutricionales pueden variar a lo largo de las diferentes etapas de la vida y en función de las circunstancias de salud de cada persona.
Por eso, puede ser útil contar con orientación profesional cuando necesitas adaptar tu alimentación a cuestiones relacionadas con la salud de la mujer, cambios hormonales o situaciones clínicas específicas.
La valoración individual permite tener en cuenta tus necesidades nutricionales sin recurrir a recomendaciones generalizadas que no siempre encajan con tu situación.
7. Alimentación vegetariana y vegana
Si sigues una alimentación vegetariana o vegana, o estás pensando en realizar una transición hacia este tipo de alimentación, también puedes necesitar orientación profesional.
Una planificación adecuada permite revisar si estás cubriendo tus necesidades nutricionales, resolver dudas y organizar tus comidas de forma variada y suficiente.
No se trata de complicar tu alimentación con reglas innecesarias, sino de contar con información y herramientas para tomar decisiones con seguridad.
8. Nutrición deportiva
La actividad física también implica necesidades nutricionales que pueden variar según el tipo de deporte, la frecuencia de entrenamiento y las características individuales.
Si practicas deporte de forma amateur y quieres revisar tu alimentación, mejorar la planificación de tus comidas o asegurarte de que estás cubriendo tus necesidades, el acompañamiento nutricional puede ayudarte a encontrar una estrategia adaptada a tu actividad.
¿Por qué no todas las dificultades alimentarias se resuelven con una dieta?
Es habitual pensar que, cuando algo no funciona con nuestra alimentación, necesitamos una pauta más concreta o más estricta.
Sin embargo, no todas las dificultades tienen el mismo origen.
A veces existen necesidades clínicas que requieren adaptar determinados alimentos. En otras ocasiones, intervienen el miedo a comer, la ansiedad, experiencias previas negativas, la sensibilidad sensorial o las reglas alimentarias que hemos ido construyendo.
Por ejemplo, una persona puede evitar determinados alimentos porque le producen síntomas digestivos. Otra puede evitarlos porque tiene miedo a que le sienten mal, aunque no exista una justificación clínica para mantener esa restricción.
Aunque desde fuera ambas situaciones puedan parecer similares, necesitan una valoración diferente.
Por eso, una parte importante del trabajo nutricional consiste en comprender qué está ocurriendo antes de proponer cambios.
Nuestro enfoque contempla:
- Valorar tus necesidades nutricionales y tu situación de salud.
- Identificar restricciones, evitaciones y patrones alimentarios que puedan estar dificultando tu bienestar.
- Adaptar la alimentación a las condiciones clínicas cuando sea necesario.
- Trabajar progresivamente para recuperar variedad, regularidad y flexibilidad alimentaria.
- Diferenciar las adaptaciones nutricionales justificadas de aquellas que pueden estar relacionadas con el miedo o la anticipación de síntomas.
- Coordinar el acompañamiento con psicología y otros profesionales cuando el caso lo requiere.
El objetivo no es que sigas una pauta perfecta, sino que puedas encontrar una forma de alimentarte que cuide tu salud y se adapte a tu realidad.
Una nutrición que también tenga en cuenta tu historia y tus emociones
La relación con la comida no aparece de la nada.
Nuestra historia personal, las experiencias vividas, los mensajes que hemos recibido sobre el cuerpo y la alimentación y las circunstancias actuales pueden influir en cómo comemos y en cómo nos sentimos al hacerlo.
Por eso, en nuestro departamento damos importancia a comprender a la persona más allá de sus hábitos alimentarios.
Quizá hayas vivido durante años con normas muy estrictas sobre lo que puedes o no puedes comer. Quizá hayas recibido recomendaciones contradictorias o hayas pasado por diferentes dietas. O puede que tus dificultades digestivas hayan hecho que cada comida se convierta en una decisión llena de dudas.
Todo esto merece ser escuchado y tenido en cuenta.
Cuando las dificultades alimentarias también están relacionadas con aspectos psicológicos, trabajamos en coordinación con el equipo de psicología para ofrecer un abordaje conjunto cuando es necesario.
Así podemos atender tanto las necesidades nutricionales como aquellos factores emocionales o conductuales que pueden estar influyendo en tu relación con la comida.
Conoce a nuestro equipo de nutrición: Elena Gamaza y Magdalena Elia
En Raquel López Psicología contamos con un departamento de nutrición clínica formado por Elena Gamaza y Magdalena Elia, dos profesionales que comparten un mismo objetivo: acompañarte para que puedas cuidar tu alimentación teniendo en cuenta tu salud, tu historia y tus necesidades.
Su trabajo combina el conocimiento clínico, la educación nutricional y un acompañamiento cercano e individualizado.
No buscamos que todas las personas sigan las mismas pautas ni que alcancen unos objetivos idénticos. Cada proceso parte de una valoración de las circunstancias y necesidades de quien acude a consulta.
Elena Gamaza es dietista-nutricionista, colegiada n.º GA00232. Trabaja desde un enfoque integrador, prestando especial atención a la relación con la comida, los patrones de restricción y evitación, las dificultades para interpretar las sensaciones corporales y el contexto psicológico y conductual que puede influir en la alimentación.
Cuenta con formación en Nutrición Humana y Dietética, Neurociencia Terapéutica, conducta alimentaria y TCA, así como formación especializada en patología digestiva y dieta baja en FODMAP. También tiene formación complementaria en obesidad y recuperación nutricional de personas mayores.
Su experiencia incluye el acompañamiento a personas adultas con dificultades alimentarias, personas neurodivergentes y personas que necesitan adaptar su alimentación a diferentes condiciones de salud.
Magdalena Elia forma parte del equipo de nutrición clínica y comparte este enfoque de acompañamiento nutricional individualizado. Su trabajo se integra en el objetivo común del departamento: ofrecer una atención que tenga en cuenta las necesidades de cada persona y que permita cuidar la salud sin dejar de lado la relación con la comida.
Las dos forman parte de un departamento que entiende la nutrición como algo más amplio que una pauta dietética: una herramienta para cuidar la salud y mejorar el bienestar desde las necesidades reales de cada persona.
¿Cómo es empezar un proceso de nutrición clínica?
Pedir una primera cita no significa que tengas que llegar con un diagnóstico, una lista de objetivos o una idea clara de lo que necesitas.
Puedes empezar simplemente contando qué te preocupa.
Durante el proceso se valorará tu situación, tus necesidades nutricionales, tus circunstancias de salud y las dificultades que encuentras en tu alimentación.
A partir de ahí, se podrá plantear un acompañamiento adaptado a ti. En función de tus necesidades, puede incluir educación nutricional, revisión de hábitos, adaptación de la alimentación a una condición clínica, trabajo sobre restricciones o evitaciones y estrategias para mejorar la variedad y regularidad de tus comidas.
No todas las consultas consisten en seguir una dieta. A veces necesitas una pauta concreta; otras, comprender qué está ocurriendo y encontrar herramientas para relacionarte con la comida de una forma diferente.
Los cambios se trabajan de manera progresiva, teniendo en cuenta lo que puedes sostener y lo que necesitas en cada momento.
Preguntas frecuentes sobre nutrición clínica
¿Tengo que tener un diagnóstico para acudir a un dietista-nutricionista?
No. Puedes acudir si tienes dificultades con la alimentación, miedo a determinados alimentos, una relación conflictiva con la comida o si necesitas adaptar tu alimentación a tus circunstancias de salud.
No hace falta esperar a que el problema sea muy intenso para pedir orientación.
¿La consulta consiste en hacer una dieta?
No necesariamente. La intervención depende de las necesidades de cada persona. Puede incluir pautas nutricionales, educación alimentaria, revisión de hábitos, trabajo sobre restricciones o evitaciones y estrategias para mejorar la variedad y regularidad de la alimentación.
¿Puedo acudir si tengo problemas digestivos?
Sí. Podemos valorar tus necesidades nutricionales y las adaptaciones que puedan estar justificadas por tu situación digestiva, intentando evitar restricciones innecesarias.
Cuando es necesario, el trabajo puede coordinarse con psicología y medicina.
¿Puedo acudir si estoy recuperándome de un TCA?
Sí. El acompañamiento nutricional puede formar parte del proceso de recuperación de un trastorno de la conducta alimentaria y adaptarse a tus necesidades, coordinándose con psicología y otros profesionales cuando corresponde.
¿Y si soy una persona neurodivergente y tengo dificultades para comer?
También podemos valorar tu caso. Las necesidades sensoriales, la selectividad alimentaria, las dificultades de planificación o la rigidez pueden influir en tu alimentación. El objetivo es adaptar las estrategias a tus características y circunstancias.
¿Cómo sé si necesito a Elena o a Magdalena?
No tienes que decidirlo por tu cuenta. Puedes contarnos brevemente qué necesitas y qué dificultades estás experimentando. El equipo podrá orientarte sobre qué profesional o tipo de acompañamiento puede encajar mejor con tu situación.
Empieza a cuidar tu alimentación desde otro lugar
Quizá llevas tiempo intentando cambiar tu alimentación sin encontrar una forma de hacerlo que te haga sentir bien. Quizá la comida se ha convertido en una preocupación constante o necesitas orientación para adaptar tu alimentación a tu salud.
No tienes que resolver todas estas dificultades por tu cuenta ni llegar a consulta sabiendo exactamente qué necesitas.
En nuestro departamento de nutrición clínica, Elena Gamaza y Magdalena Elia pueden acompañarte desde una perspectiva individualizada, teniendo en cuenta tanto tus necesidades nutricionales como tu experiencia personal.
Si quieres empezar a cuidar tu alimentación sin dejar de cuidar de ti, estaremos encantadas de escucharte.
Cuéntanos qué te ocurre y te orientaremos sobre cómo podemos acompañarte.
Conoce nuestro departamento de nutrición clínica y solicita tu cita.
