¿Funciona igual la terapia online que la presencial? Lo que dice la evidencia

Es una de las preguntas que más nos hacen. Y es completamente comprensible. Cuando pensamos en psicoterapia, todavía es habitual imaginar una consulta, dos personas sentadas frente a frente y un espacio físico compartido. Por eso, cuando hablamos de psicología online, puede aparecer la duda de si una pantalla puede ofrecer realmente el mismo espacio para trabajar.

La respuesta, según la investigación disponible, es que la terapia online puede tener una eficacia similar que la terapia presencial en muchas situaciones. No significa que todas las personas necesiten el mismo formato ni que ambas opciones sean idénticas en todos los casos. Significa que la evidencia científica no respalda la idea de que hacer terapia por videollamada sea, por sí mismo, una terapia de menor calidad.

De hecho, todo nuestro gabinete trabaja exclusivamente con psicología online, y no lo hacemos porque consideremos que sea una versión “más cómoda” de la terapia presencial. Lo hacemos porque la psicoterapia puede desarrollarse de manera rigurosa, cercana y eficaz a través de una videollamada cuando el formato es adecuado para la persona y para el tratamiento que necesita.

¿Qué dice la investigación sobre la terapia online?

Uno de los metaanálisis más relevantes sobre este tema es el de Batastini y colaboradores, publicado en Clinical Psychology Review. Analizó 57 estudios, 281 resultados y 4.336 personas, comparando intervenciones realizadas mediante videoconferencia con intervenciones presenciales. Los resultados mostraron que los efectos del tratamiento mediante videoconferencia eran en gran medida equivalentes a los obtenidos de forma presencial (Batastini et al., 2021, Clinical Psychology Review: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33227560/).

Esto es importante porque desmonta una idea bastante extendida: que para que una terapia funcione necesitamos estar físicamente en la misma habitación que el psicólogo. La evidencia disponible indica que la presencia física no parece ser imprescindible para conseguir buenos resultados terapéuticos.

Otro metaanálisis que comparó directamente la psicoterapia mediante vídeo con la presencial encontró también diferencias mínimas entre ambos formatos, con mejoras significativas en las personas que recibían psicoterapia por videollamada. Además, los resultados fueron especialmente favorables en tratamientos dirigidos a ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático (Fernandez et al., 2021, Clinical Psychology & Psychotherapy: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33826190/).

Y esto resulta especialmente interesante cuando hablamos de personas que buscan terapia online para trauma. Una revisión y metaanálisis más reciente, que analizó tratamientos mediante telesalud para TEPT, depresión y ansiedad, encontró diferencias muy pequeñas entre la intervención por videoconferencia y la presencial en el caso del TEPT (Kelber et al., 2024, Journal of Telemedicine and Telecare: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38254285/).

Eso sí, hay una precisión importante: trauma complejo y TEPT no son exactamente lo mismo, por lo que no podemos afirmar que toda la evidencia disponible sobre TEPT se pueda trasladar automáticamente al trauma complejo. Aun así, estos resultados son relevantes porque muestran que trabajar terapéuticamente con experiencias traumáticas mediante videollamada es una opción respaldada por investigación.

¿Puede la terapia online ser incluso una buena opción para algunas personas?

Aquí hay algo que a veces se pierde cuando comparamos terapia online y presencial: no siempre se trata de decidir qué formato es mejor en general, sino cuál encaja mejor con una persona concreta.

Para alguien que vive lejos de un equipo especializado, la psicología online puede marcar una diferencia enorme. Permite acceder a profesionales especializados aunque no estén en la misma ciudad, algo especialmente relevante cuando se busca tratamiento para problemas concretos como el trauma complejo y no se quiere limitar la elección del profesional a la oferta disponible cerca de casa.

También puede facilitar la continuidad de la terapia. Una persona que viaja por trabajo, cambia temporalmente de ciudad, tiene horarios complicados o necesita compatibilizar el tratamiento con el cuidado de otras personas puede encontrar en la terapia online una forma de mantener su proceso sin tener que interrumpirlo.

Y para algunas personas, además, su propia casa puede convertirse en un contexto que facilite la terapia. No porque la terapia deba ser siempre cómoda —a veces trabajar aspectos difíciles implica precisamente atravesar cierta incomodidad—, sino porque evitar desplazamientos, salas de espera o determinados estímulos puede hacer que algunas personas lleguen a sesión con mayor disponibilidad para trabajar.

Por eso, cuando hablamos de psicología online, no deberíamos entenderla simplemente como “hacer terapia a través de una pantalla”. Puede ser una forma de acercar la atención psicológica especializada a personas que, de otro modo, tendrían más dificultades para acceder a ella.

¿Hay casos en los que la terapia online puede no encajar?

Sí. Y decirlo también forma parte de ofrecer una psicología online responsable.

Que la terapia online sea eficaz no significa que sea la opción adecuada para absolutamente todas las personas y situaciones. Hay momentos en los que una persona puede necesitar un nivel de atención presencial, supervisión o apoyo inmediato que una sesión de psicoterapia online no puede proporcionar por sí sola.

También es importante valorar cuestiones más sencillas, pero fundamentales: tener un espacio suficientemente privado para hablar, disponer de una conexión estable y poder sentirse mínimamente seguro durante las sesiones. Si una persona no tiene ninguna posibilidad de intimidad en casa o la conexión dificulta constantemente la comunicación, quizá el formato online no sea el que mejor encaje en ese momento.

En casos de crisis graves o cuando existe un riesgo que requiere una intervención inmediata, puede ser necesario recurrir a recursos presenciales o de atención urgente. Esto no significa que una persona con un problema psicológico grave no pueda hacer terapia online; significa que el formato debe adaptarse a sus necesidades y al nivel de apoyo que necesita en cada momento.

Entonces, ¿terapia online o presencial?

Quizá la pregunta más útil no sea cuál de las dos es mejor, sino qué necesita esta persona y qué formato permite ofrecerle el tratamiento más adecuado.

La investigación nos dice que la psicoterapia mediante videoconferencia puede obtener resultados comparables a la presencial en muchas condiciones. Un metaanálisis de 2021 encontró precisamente que los resultados de los servicios de salud mental mediante videoconferencia eran ampliamente equivalentes a los presenciales en cientos de resultados clínicos (Batastini et al., 2021, Clinical Psychology Review: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33227560/). Y otros trabajos han encontrado resultados similares al comparar directamente la psicoterapia por vídeo y la presencial (Fernandez et al., 2021, Clinical Psychology & Psychotherapy: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33826190/).

Por eso, en nuestro gabinete hemos apostado por la psicología online como única modalidad de atención. No entendemos la terapia online como una segunda opción ni como una versión reducida de la terapia presencial. Entendemos que una buena psicoterapia depende de mucho más que compartir físicamente una habitación: depende de la relación terapéutica, de la formación y experiencia del profesional, de la intervención utilizada, de la seguridad y de que el tratamiento esté adaptado a la persona.

Y si estás buscando terapia online especializada en trauma complejo, puedes trabajar con nuestro equipo desde cualquier lugar, sin que la distancia sea un obstáculo para acceder a una atención psicológica especializada y de calidad.

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